 EDIFICIOS HISTORICOS DE LOS ALREDEDORES DE LA PLAZA SAN MARTIN
Un circuito turístico recorre la zona de los palacios y el primer hotel cinco estrellas.
Son un puñado de manzanas donde la frase "la París de Sudamérica" se corporiza en lujosas residencias, edificios de vanguardia y frondosos árboles. La zona de plaza San Martín testimonia parte fundamental de la historia de Buenos Aires, que es revelada a los turistas en un recorrido que les acerca otra cara de la Ciudad: la del pasado desde el presente.
El tour lo organiza los jueves el hotel Marriott Plaza para sus huéspedes. Pero los porteños pueden acceder a una visita muy similar que hace la agencia Eternautas (ver Cuándo...).
El grupo de unos diez turistas, casi todos estadounidenses, espera puntual a las 18 en el Plaza Grill del Marriott Plaza. Florencia, la guía de Eternautas, empieza por contar la historia del hotel, el primer cinco estrellas de Buenos Aires. Fue el sueño del empresario Ernesto Tornquist, un visionario que decidió construir un gran hotel moderno para hospedar a sus amigos europeos. Todos le dijeron que estaba loco: había elegido un lugar despoblado. Pero al poco tiempo, y a medida que creció la inmigración, las familias ricas que vivían en el Sur de la Ciudad se mudaron al Norte, y la zona se llenó de lujosas residencias. Pero Tornquist no pudo ver su obra porque murió antes de que se inaugurara en 1909.
Los huéspedes se sorprenden al descubrir que el restorán Plaza Grill conserva una prensa de plata para pavos, ventiladores de techo manuales —que funcionan perfecto— y pájaros embalsamados. "Era un lugar de encuentro y se traían piezas como éstas, llamadas 'de conversación' porque tenían la función de promover la charla", cuenta Florencia.
De allí, el grupo cruza la calle para mirar el hotel desde la plaza San Martín. Y descubre otro edificio emblemático porteño: el Kavanagh. Inspirado en los rascacielos de Chicago, se construyó en 1934 y fue el primero de estilo racionalista —despojado y geométrico— en Sudamérica. La caminata sigue hasta el palacio Anchorena, la sede de la Cancillería. La familia levantó otro palacio al lado como regalo para una hija, pero se destruyó para construir lo que hoy es una torre de oficinas. Tenía 28 habitaciones, pero sólo un baño: lo importante era la magnificencia. Tatiana, una jubilada californiana, anota todo: "Fui maestra y me interesa recordar después del viaje". Robert, su marido, mira las fotos de principios de siglo que muestra la guía: la Cancillería está idéntica.
La próxima parada es el Círculo Militar. Pertenecía a José C. Paz, fundador del diario La Prensa y un hombre con altas aspiraciones políticas que lo soñó como residencia presidencial. La suya, claro. A su muerte, sólo su esposa y su hijo quedaron habitando el enorme palacio, que hasta tenía un cine.
El tour vuelve al Plaza, donde sigue por los salones, uno de los lugares donde la clase alta porteña comenzó a bailar el tango. Y termina en la terraza de la piscina del hotel, punto desde el que se tiene casi la única vista de la "iglesia escondida": el Santísimo Sacramento. Leyenda urbana o realidad, la mandó a construir la señora Mercedes Anchorena para poder verla desde su ventana. Pero la rivalidad social con los Kavanagh hizo que éstos construyeran su edificio de departamentos justo en el medio. Y la bellísima iglesia quedó oculta.
Florencia contará más anécdotas, como que las chimeneas del Plaza se hicieron subterráneas para que el humo saliera por las mismas del Kavanagh (y así no molestara a los inquilinos) y que las bolas de mármol de la entrada servían para atar los caballos. Todos secretos de una Buenos Aires que se miraba en los espejos del mundo y se reflejaba en brillos.
CUÁNDO IR:
La próxima caminata por la zona más distinguida de Retiro se hará mañana a las 17. Salen de la fuente de la plazoleta de Florida y Marcelo T. de Alvear. Informes en la agencia Eternautas al 4384-7874. Costo: $ 5.
-------------------------------------------------------------------------------- Adriana Santagati. asantagati@clarin.com
NOTA ORIGINAL EN CLARIN: http://www.clarin.com/diario/2005/02/19/laciudad/h-05801.htm 
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